No subject

Compartes genes, compartes ADN. Compartes apellidos, historia, más de 20 años de historia en común. Compartes cumpleaños, días del padre, de la madre. Compartes épocas de exámenes, repasos de lecciones, aprobados. Compartes vacaciones. Compartes miles de desayunos, comidas y cenas.

Y llega un día en el que de pronto, no lo reconoces y te das cuenta de que has estado casi toda tu vida conviviendo con un extraño.

Ni el día de Reyes que era el único día del año en el que era capaz de olvidarme de las mierdas familiares por un momento me lo vais a respetar. Estoy harta. HARTA.

Y ya no sé si debería quedarme tanteando la orilla del barrizal o hundirme de todo en el fango.

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