Sálvese quien pueda


(pondría "marica el último" pero como hay que ser políticamente correctos no lo voy a poner)

Esta mañana, después de pasarme dos horas esperando a que abrieran la delegación de Hacienda, con la fresca de las siete de la mañana (dos horas, literalmente, que los cabrones amables funcionarios abren a las nueve ¬¬) para nada, porque el papel que necesitaba me lo enviarán por correo en una semana (¿he dicho ya que "¬¬"? Pues ¬¬), he llegado al curro con la lengua fuera, los pinreles como frigopiés y los dedos que se me caían (igual exagero, pero poco). Al llegar a mi sitio he visto cómo mis dos compis, J y P, del cubículo de al lado, cuchicheaban como tramando algo, y luego uno de ellos empezaba a golpearse la cabeza contra la mesa. Literalmente.

Una que es cotilla se ha acercado, y en tono conspiratorio, J ha dicho "os invito a un café", que es como "ahora te meto en el ajo" pero en clave. Vamos al surtidor (porque aquello no es café, es gasofa) y cuando estoy recogiendo mi cafelito con dedos temblorosos (del frío, no de la emoción), J suelta la bomba: "Que me voy". Mi reacción: O_O

Cuando entré en el curro (no hoy, sino hace dos años y tres meses -cómo cambian los tiempos, venancio), en mi departamento éramos unas veinte personas. La mitad, éramos de mi área. Luego nos dividieron, y sólo quedó mi área. De ahí, se han pirado en los últimos tres meses cuatro personas, con J cinco (hasta el punto de que mi jefe, cada vez que nos acercamos a su despacho a preguntarle algo, se echa a temblar porque piensa que vamos a decirle que nos vamos). Teniendo en cuenta que de los que quedamos, tres son de ETT, quedamos cuatro personas cuatro para hacer frente a lo que en las altas esferas denominaban como "el futuro de la empresa". JA!

Lo más gracioso es que hoy, los que venían de otros departamentos al tufillo de cotilleo fresco, después de hablar con J venían a mí a preguntarme con tono de guasa: "Y tú, ¿para cuándo?". Y yo que pensaba que después de casar a mis dos hermanos nunca más tendría que escuchar esas fatídicas palabras.

Ahora sé cómo se sentían los músicos del Titanic. Jodidos. Muy jodidos xD




En otro orden de cosas, he puesto el blog de gotelé y he cambiado la plantilla alicatá hasta el techo. Sigue siendo azul (me gusta el azul, qué pacha), pero es un poco estilo Aqua (que es un tema de los ordenadores Mac). Y yo que babeo con todo lo que tenga una manzana, no he podido resistirme. Se admiten críticas, sugerencias y donaciones. Especialmente donaciones, las críticas y sugerencias serán diligentemente enviadas a /dev/null ^^

Comentarios

Entradas populares de este blog

Orgullo (y perjuicio)

Leda

Atrapados en la red