Hoy: publicidad navideña

(pronúnciese con voz de Muchachada nui - ¡NUI!)

No hay navidad que se precie sin Raphael dando por saco, zappings en todas las cadenas, el mensaje de Juancas aka Why Dontcha Shut the F*** up (que conseguí saltarme por segundo año consecutivo ¡SÍÍÍ!) y por supuesto, publicidad navideña.

La publicidad navideña ahora consiste en un anuncio del oso de cocacola que suele estar bien (al menos suele ser tierno y arranca un ¡ohhhh! de los corazones más pétreos), anuncios de descargas para móviles en una dura contienda para ver quién saca a Papá Noel en un estado más humillante (ni yo sería capaz de eso) y anuncios de colonias y juguetes.

Por cierto y antes de que se me olvide, los reyes son los padres ^^

A lo que iba, antes la navidad en la tele era otra cosa. Antes nos pasábamos todo el año (bueno, quien dice todo el año dice "en algún momento de aburrimiento cercano a las navidades") tratando de adivinar quién iba a ser el famosete de turno que iba a salir en el anuncio de Freixenet (aunque desde que cogían a famosos que sólo conocían su madre y su padre la cosa decayó mucho). Ahora te tienes que meter en intenné para ver que es un corto de Martin Scorsese que sí, que está muy bien, pero ¿¿¿dónde coño están las burbujitas y el niño del gorro rojo??? ¿También murieron defendiendo la clave reserva? (Vale, eso ha sido un spoiler ^^U)

¿Y los anuncios de turrón? Un filón de melodías para cantar en nochevieja cuando ya se va en estado lamentable (El lobo qué buen turrón, queremos turrón-turrón-turrón, vueeeelveee a casa vueeelveeee - qué anuncio más lacrimógeno pordiosbendito). El de 1880 siempre me ha dado mal rollo, porque con eso de "el turrón más caro del mundo" daba la sensación de que además de duro, el turrón iba a estar rancio y te iban a sablar una pasta por él. Encima.

Yo recuerdo que a mí antes me gustaba la navidad. Cuando "cenar en familia" significaba cenar con mis padres y mis hermanos, sin preocuparse de en qué casa se hacía ni de qué reglas sociales se cumplían o no. Cuando no me tenía que preocupar por la lucha encarnizada de los regalos. Cuando las cenas no empachaban, porque sólo había dos. Cuando echaban La Princesa Prometida en la tele.

Por eso y en su honor, esta tarde voy a ver la Princesa Prometida (en dvd, eso sí, porque las cadenas de la tele no tienen vergüenza y no la han programado, habrásevisto ¬¬), y ahora de rebote, os dejo el spot de las muñecas de Famosa del 1970 (porque en el de 1980 salen niños zombis vestidos de pastorcillos y da asín como que yuyu).

Hale, filisnabidaz.

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