La boda de mi mejor amiga

Y podría seguir con el plagio si no fuera porque no me parezco a Julia Roberts ni en el blanco de los ojos (ahora mismo el mío no es blanco, es rojoputa), no estoy enamorada de mi mejor amiga (aunque a mi Anita la quiero mogollón pero de una forma totalmente casta y pura) y desde luego, no se iba a casar con Cameron Díaz, sino con Susi - no de Susana, que la bollera de la pandilla sigo siendo yo, sino de Jesús - que en vez de tener una rubia melena no tiene ni rubia ni melena. Vamos, que no tiene ni un pelo de tonto xD

No es la primera vez que voy a una boda como miembro de la parte bandarra (quicir, los amigos del novio o novia), pero sí es la primera vez que se me casa una amiga de mi quinta (la del Sesientencoño!) a quien conozco desde que era más o menos igual de alta que ahora pero con bastante menos años (unos veinte años menos).

Así que el sábado a mediodía, después de dormir bastante menos de lo que tenía pensado (una salida chuequil inesperada con pseudoligue aún más inesperado tienen la culpa), preparé una maleta en unos dos minutos para salir con el cucaracho al pueblo de Anita, Illana, en la Guadalajara profunda, junto con parte del grupo de amigas de la novia (todas Modoguays de las Pastoras, de las Modoguays de toda la vida xD).

En vez de hacer como otras veces e ir cantando yo tengo un gozo en el alma grande GRANDE, como no estábamos borrachas (aún), nos dedicamos (mejor dicho SE dedicaron) a ese deporte nacional tan sano que es cortar trajes. Yo mientras tanto conducía con la mirada fija en la carretera y dándome latigazos mentales por no haber dormido más la noche anterior. Una vez llegados al pueblo, después de seguir varios carteles que nos habían colocado los novios, muy previsores ellos, de "Boda Ana y Jesús -> Pallá", aparcamos en la plaza consistorial, también conocida como "la plaza del Pilón" (Anita nos había avisado que había altas probabilidades de acabar la noche allí, en el pilón, que por suerte estaba limpito). Entramos en el hostal que nos había reservado, ante las miradas curiosas de todos los machos ibéricos del bar (nunca me he sentido tan parte de una Caravana de Mujeres), y nos distribuimos por las habitaciones. Después de hacer mucho ooohhh y ahhhh porque estaban muy bien y además tenían aire acondicionado, no sé si por selección natural o por instinto, acabamos en la misma habitación la Leti y yo, marmotas oficiales del grupo.

Bajamos a papear algo, porque la boda no era hasta por la tarde, y teníamos que hacer tiempo a que llegaran las otras tres locas, que venían en el supercarro de la Su (un 4x4 que ha tenido acomplejado a Cucarachita todo el finde), así que nos metimos pal cuerpo unos bocatas, unos helaítos y hala, a echarnos la siesta. Al final la única que se acabó sobando fui yo, porque el resto se fueron a la habitación de al lado a marujear.

A eso de las cuatro y media, me despierto, me pongo los vaqueros sin abrochar (por vergüenza de que me viera por el pasillo algún huésped en bragas - aunque llevaba las rosas supermonas) y me voy a unirme al aquelarre. En qué hora lo hice, porque Leti había digievolucionado a la loca de las pinzas de depilar, y me hizo un placaje sobre la cama (hasta aquí todo muy chechi, si no fuera porque su interés era puramente estético). Cuarto de hora y medio cuerpo colorado más tarde, me liberé de ella y nos pusimos todas a vestirnos y a ponernos monas (en mi caso, a hacer lo que se pudo). Media hora de trajín entre dos pisos y cuatro habitaciones, en ropa interior, con sombra aquí y sombra allá maquillaje maquillaje, para que nos dieran las seis (la hora a la que Anita nos había dicho que estuviéramos en su casa para echarnos fotos "oficiales") con la Carra todavía sin vestir, en bragas y con su tupé gritando lo de siempre, que no nos vuelve a arreglar más (sí, su tupé de hormigón armado, yo creo que esa cosa tenía vida propia y hablaba por ella). Nos intentamos poner un poco menos histéricas y salimos por fin las siete con nuestros taconazos por la cuesta empedrada que nos llevaba a casa de Anita.

Y allí, en la puerta, radiante como sólo las novias pueden estarlo, estaba ella. Primer momento de lagrimillas en los ojos de la tarde, porque no sólo estaba guapísima, sino que como es tan chiquitita, tan finita... parecía una
muñequita. En cuanto llegamos, echando la primera papilla por la cuesta, nos quedamos embobadas mirándola sin atrevernos a darle un achuchón por si le jorobábamos la estampa, hasta que empezó a mandar "tú pallá tú pacá, mama no me pises el velo, una foto con mis amigas" etecé etecé. Estuvimos repartiendo achuchones varios entre ella y la familia, y no sabíamos decir más que "Qué guapa estás... iiiiiiiiiihhhhh" (bueno sí, yo lo combinaba con "Tía que te casas, qué fuerteeeeee"). Muchas fotos hasta que empiezan a doblar las campanas (los pueblos son lo que tienen) y nos vamos por la cuesta (esta vez cuesta abajo que era todavía más chungo) en procesión detrás de la novia y el padrino para acompañarla a la iglesia.

En la Iglesia se para para que entre todo el mundo, la Anita me mira a los ojos y me dice muy seria "No me llores que yo voy detrás", así que trago saliva, digo que sí con la cabeza porque si hablaba me iba a poner a llorar y la Anita es bajita pero matona, y nos metemos todas padentro. Suena la marcha nupcial (que no era otra cosa que la banda sonora de Braveheart - nuestra Anita siempre ha sido un poco friki), la Anita que sonríe todavía más (si cabe) al ver al Susi en el altar, y la Zupe que aguanta como una champiñona (bueno, más o menos, porque cuando la Leti me preguntó que si estaba llorando le gimoteé que no me hablara, que la cataplasma de rimel era lo que me estaba haciendo de retén sujetando las lágrimas).

Y así pasó la ceremonia, no leyeron la carta de San Pablo a los Corintios (que os podría recitar de memoria, merced a los diez millones de bodas que he tenido que cantar en A mi manera), la Leti decía que tenía que haberse traído un Sudoku, yo empecé a hacer fotos absurdas sin flash porque me aburría, la Leti cantaba por lo bajo "Subidón-subidón-subidón" cuando el coro de la iglesia cantaba una movidita, yo seguía diciendo "Tía que fuerte, que se ha casado"... lo normal de las bodas, vamos.

A la salida nos colocamos estratégicamente todo lo lejos que pudimos de la traca de petardos, y con puñados de arroz mezclado con confeti-brillantina en una mano, la cámara de fotos en la otra, y un silbato en la boca,
esperamos armadas la salida. Estuvimos tirando la mezcla ésa rara durante unos cinco minutos, gracias a lo cual tengo confetti hasta en partes nobles que no mencionaré aquí (y no es una forma de hablar) y salgo en todas las fotos del banquete como Zupe, la diosa de la purpurina u_u (y sí, soy sólo yo porque detrás de mí se puso Vir, la más sádica de todas, a regarme con confetti).

De ahí, después de darle la enhorabuena (o pésame, según se mire) a los novios, nos fuimos de camino a la parada del autobús que nos iba a llevar al restaurante a Pastrana. De camino a la parada, nos paró La Rosi (Anita's mum) y nos dijo muy seria "Espero que os comportéis durante la cena". Nosotras hundimos la cabeza entre los hombros e hicimos pucheros, pensando "ya se nos ha jodío el asunto", hasta que La Rosi terminó la frase diciendo que teníamos que gritar, cantar, beber, bailar y pasárnoslo bien para demostrarle a la concurrencia cómo son las mozas de Getafe O_O En fin, las órdenes son las órdenes...

Llegamos a la parada del autobús, y nos encontramos con lo que ya nos había avanzado Anita: iba a haber mucho espabila@ intentando meterse en el autobús, así que teníamos que echarle un par de narices para pillar sitio (esto era importante primero porque si pillábamos el coche nos íbamos a perder por esos caminos de dios, y segundo porque como decía Estibigüonder, si bebes no conduzcas. Total, que conseguimos plaza (yo al lado de un señor muy mayor que no hacía más que moverse y que me tenía un poco acojonadilla) y media hora después llegamos al restaurante. Nos pillamos unos tintos de verano cargados kitikagas, nos echamos fotos para que nuestras madres vieran lo monísimas que estábamos, y ya nos mandaron a sentarnos en el salón. Momentos tensos cuando no veíamos nuestros nombres en las listas de las mesas (ya he dicho que los tintos de verano estaban muy cargados) y ocupamos las siete una mesa junto con dos primas de la novia, al lado de los amigos del pueblo también de la novia, que llevaban un megáfono para armar escándalo (todo muy profesional).

Entran los novios con la marcha nupcial, nosotras acompañando con los silbatos y los amigos de la novia cantando jotas, y hala, a comer se ha dicho. Bueno, a comer y a beber, que yo no sé la cantidad de botellas de vino que cayeron (ejque taba güeno y frejquito...). Voy a obviar el momento en el que me dieron el megáfono para gritar vivas y cuando Nuria se levantó para cantar "Samba, samba, yo quiero mucha samba" conmigo al lado como única acompañante (la idea era que bailaran todos u____u), cuando un señor con la mirada un poco confusa (bizco, vaya) cogió el micrófono y empezó a cantar éxitos de Manolo Escobar y sobre todo voy a hacer como que nunca me obligaron a cantar con el micrófono de la orquesta que amenizaba la cena una canción de Mecano yo sola. Perracas todas ¬¬

Lo peor es que todo sale en el vídeo v_______V

Luego llegó el momento de la liga, con unas tijeras de pescadero nos acercamos a la pobre Anita a despojarla de la liga azulita ella toda mona (en realidad se le había caído a la entrada de la iglesia y la había tenido todo el rato el padrino en el bolsillo, pero el detalle es lo que importa). Y aquí nos juntamos con amigas suyas del pueblo para ir mendigando mesa por mesa al alegre ritmo de...

Mi abuelita tenía un cantaaaar
La que se está armando, la que se está armando...
Echa un tragoooo
Otro traguitoooo
Uno más largoooo
y otro chiquitoooo


La idea era que las tías que dieran un billete se llevaban a cambio un trozo de liga y un chupito (bueno, un vasito más bien) de orujo de hierbas. Les plantaban una servilleta y cada vez que la canción habla de tragos tenían que pegarle un buen tute al orujo. Alguna se llegó a beber el vaso entero ante nuestras miradas de emoción (y pésame por el hígado de la afectada).

Y nada, con la historia de la liga nos quedamos sin comer casi postre, aunque llegamos por los pelos al café y a la copa (se me iba a escapar eso a mí... JA!), y nos sacaron al patio a la barra libre. Ahí lo dimos todo porque ya estábamos borrachas (y yo me había puesto las chanclas, que una tiene ya mucha boda encima para saber lo que le pasa a estas alturas de la noche). La orquesta terminó con el Güizorgüizauyu de U2 con Anita y el Susi bailando muy acaramelados y la Zupe que otra vez se le saltaban las lágrimas porque se acordaba del proceso de "Isa he conocido a un chico", "Isa estoy saliendo con Susi", "Isa me voy a ir a vivir con Susi", "Isa me caso". Ains qué boba soy (¡_¡)

De ahí otra vez al autobús. Yo no sé qué pasó porque en cuanto me senté (esta vez sola) me quedé sopa, pero por lo visto el primo del novio empezó a hacer chistes fáciles con "las del pito" (uséase, nosotras), y cuando llegamos a Illana a seguir con la fiesta en el disco-pub-restaurante-tasca "Wendy" (llamada así por el dueño, Wendy - Wendolin, y es un nombre real como la vida misma) mis amigas estaban cabreadas como monas. Algunas fuimos al hostal, nos cambiamos de ropa, nos plantamos los vaqueros y hala, a seguir con la fies.

A eso de las cinco, cuando ya empezaba a bailar con el piloto automático y el primito de Anita (de unos 7 años) tenía más marcha que yo, decidí que ya era hora de levantar el campamento, así que me eché a Leti al hombro (llevaba media hora sentada con cara de "mátame por favor") y nos fuimos las dos a sobar, con nuestro santo pedete. Hora: 5:50. Test de evasión del pilón: positivo ^^

El rato que hemos estado durmiendo ha sido divertido: han sonado las campanas de la iglesia n veces, había un agonías de otro grupo que no hacía más que llamar a las puertas y decir que se tenían que ir... Hasta las doce y media, hora a la que han llamado a la puerta, Leti ha gimoteado un "¿Quéeee?", y como treinta segundos más tarde se ha oído una voz que decía "Abridme que soy Nuria" (esa velocidad neuronal de las resacas...). Se ha metido en nuestra habitación, nos ha levantado las persianas (creo que alguien había hecho lo mismo antes con ella) y nos ha mandado parriba.

En la ducha me he quitado tres kilos de confetti (que además una vez que se quitaba desteñía, así que tengo toda la tripa a topos verdes, rosas y amarillos), hemos hecho las maletas, nos hemos metido un focata de toltilla y hala, al camino.

Qué fuerte, tía, que se ha casado Anita...

Mi estadística personal (hacía mucho)

  • Peso: No sé, pero ayer me dijo Nines que si había adelgazado (animalico, el tintorro qué malo es)

  • Alcohol: Puessss... un tinto de verano que era más tinto que de verano, n vasos de vino blanco, un señor chupito de pacharán, tres cubatises... vamos que podría resistir un par de semanitas en laponia.

  • Tabaco: No sé, un huevo. Me junté con Leti aka la yonki del fortuna y así me fue.

  • Café: Solo, pero ejque llevo un sueño retrasado que no es normal v_V

  • Novia: 0 (qué creíais? xD)



Mi estadística multimielda:

  • Canción: Enga va, "I say a little pray for you" de Dionne Warwick (demomenaigüeikaaaaaaaaaaa) *Por cierto, he quitado el media player porque con mi conexión chungui no puedo hacer muchas filigranas, pero volverá! MUAHAHAHAHA*

  • Libro: "Anybody out there?" de mi autora de libros de niñas favorita, Marian Keyes.

  • Pinícula: "El nuevo karate kid". No preguntéis por qué u_u

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